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Egoísmo Tonto vs. Sabio
Todo ser humano siempre es egoísta en todo momento y no puede ser de otra manera. Siempre decide qué hacer basado en su propio Ser-Sentir, en su propia felicidad. Lo que determina si el egoísmo es amoroso o no, es la manera en que el ser define a su Ser y en cómo calcula que los resultados de sus acciones afecten o no a su Ser-Sentir.
Egoísmo tonto
Cuando la persona se autodefine como siendo su avatar, calcula sus acciones basada en la conveniencia y en el bienestar de su avatar o de su familia. Ya que no se identifica como otros, no considera o no le importan los efectos negativos que pueda producir en otros. No tiene idea del efecto búmeran sobre sí mismo.
Por tanto, frecuentemente le sale el tiro por la culata, y ni tiene conciencia de lo bien que le hubiera ido a largo plazo si hubiera tomado el camino de mayor amor y de menos egoísmo tonto.
Egoísmo Sabio
El egoísmo sabio existe cuando el ser se percibe a sí mismo como algo mucho más allá de su avatar o de un pequeño grupo de personas. Su sentido de yo está más expandido, hasta que se identifica con todos, con el UNO. De esa manera piensa en términos del mayor bien de un mayor número de personas, e incluso de todo el ambiente y del planeta. Al identificarse con otros, considera el bien de todos. Aún es egoísta, pero la definición de su ser, de su “Yo”, es más amplia.