Apegos y adicciones

Los apegos y las adicciones tienen el mismo mecanismo: la necesidad de un satisfactor externo para evitar la activación de una masa RIN. Son dependencias emocionales para poseer a las personas, a las cosas, o a ciertas sustancias o actividades. El ser humano usa a tales personas, cosas o sustancias para tratar de controlar a su SENTIR = para evitar las activaciones.

Apegos

Apego a otras personas

Es común que el ser humano se aferre emocionalmente a otras personas, que desarrolle una dependencia emocional. ¿Por qué? Solo existe un motivo para la conducta humana: el SER-SENTIR. Nuestras RINes nos hacen SENTIR que somos débiles, incapaces, poca cosa, no importantes, impotentes, indignos, inmerecedores, que no somos nadie, etc. Tratamos de compensar tales experiencias con la cercanía y el apego a personas que nos parecen fuertes, capaces, o valiosas; o que parecen ser una fuente de “amor” y de apoyo.

Cuando hablamos de las estrellas del cine, de la música, o de los deportes, ¿por qué adulamos a tales personas? Porque parece que pueden y valen más que nosotros, y así esperamos poder absorber algo de su valor y poder.

Un ejemplo clásico de apego a otra persona es la historia de “Romeo y Julieta” de Shakespeare. Romeo se mata al creer que ha perdido a su amada Julieta.

Otro ejemplo: muchas madres toman su identidad y significado de la vida de sus hijos. Mientras que sus hijos estén ahí junto a ella, puede mantener un SER-SENTIR de ser necesitada, capaz, útil e importante. Cuando los hijos se van, es común que entre a un SER-SENTIR negativo. Con la partida de los hijos, pierde sus IDs de Soy Importante, Soy Útil, Soy Capaz, etc. Esto es tan común que la psicología lo llama el “Síndrome del Nido Vacío”.

Apego a las cosas

Mucha gente se aferra a las cosas. Un caso típico de apego a las cosas es la famosa tira cómica de “Peanuts” (Cacahuates) de Shultz, protagonizado por Charlie Brown, un niño de cinco años. Charlie Brown está apegado a su cobija, que lleva a todos lados para poder acariciarla y chupar su dedo en los momentos de estrés.

Un niño se puede apegar a un juguete: escóndelo y observa su reacción. Un adolescente de los EUA se apega a su coche. Un coleccionista se apega a los objetos que colecciona: toma su IDentidad e importancia a partir de poseer esa colección. Un empresario se apega a su negocio o a su dinero; una mujer se puede apegar a sus joyas. Hay gente que se ha suicidado al perder su negocio o su dinero.

La mayoría de los seres humanos se apegan a dos cosas: a otras personas y a ciertas cosas. Si la pérdida de cierta persona o de alguna cosa de tu vida te pone mal emocionalmente; si sufres, es que tienes un apego.

Esto es cierto incluso con la pérdida o muerte de un ser querido, de la pareja o de un hijo. Una persona altamente desarrollada espiritualmente, entiende que la muerte es el polo opuesto a la vida, que ningún evento es MALO, que todos nosotros somos seres inmortales y que somos UNO. Sabe que nadie muere realmente, que solo regresa al universo psicánico de donde vino. Tal persona nunca resiste a Lo Que Es, aun cuando Lo Que Es sea la muerte. Tal persona crea internamente a su SER y a su SENTIR = amor = felicidad y nunca sufre por los eventos externos. Está desapegada de las personas y de las cosas.

Observa que tanto Buda como Cristo (y muchos otros) enseñaron el desapego. Para lograr tal desapego, solamente es necesario descrear a las RINes.

Adicciones

Las adicciones son apegos a ciertas sustancias. Su mecanismo es idéntico al de los apegos. La diferencia es el objeto del apego: sustancias ingeribles en vez de personas o cosas. Las sustancias más comunes incluyen: comida, tabaco, alcohol, tranquilizantes, antidepresivos, marihuana, cocaína, etc.

El propósito de todo consumo de sustancias es cambiar la experiencia interna: 1) suprimir la experiencia negativa; y 2) si es posible, causar la positiva.

Ya que todo SENTIR negativo proviene de las RINes, el propósito del uso de toda sustancia es controlar al SER-SENTIR.

El Imperativo Experiencial declara que la única motivación de todo comportamiento humano es controlar al SER-SENTIR. En la medida en que una sustancia logre ese propósito —suprimiendo el dolor o causando placer— se vuelve adictiva psicánicamente. (Algunas sustancias químicas también son físicamente adictivas).

La fuerza y el poder de cualquier adicción sobre una persona viene del Imperativo Existencial de terminar la experiencia negativa. La fuerza de una adicción es la compulsión de la persona de evitar o de salir de sus emociones negativas. Sin embargo, la solución verdadera es descrear a las RINes: con esto la adicción desaparecerá.

Una vez contacté a la oficina nacional de Alcohólicos Anónimos para ofrecerles PEP, gratuitamente, como una cura para el alcoholismo. Rechazaron la oferta. Aprendí que ellos no están interesados en curar el alcoholismo, sino en preservar su organización y sus tradiciones.

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